Ley de Alquileres: se retoma la discusión en el Senado mientras el kirchnerismo insiste en modificar el proyecto

El Senado podría dar este miércoles un nuevo paso para la reforma de la Ley de Alquileres en el Senado y al mismo tiempo demoraría aún más la sanción final de esa reforma, si es que no termina frenada.

El oficialismo busca acuerdo con aliados para modificar el proyecto que aprobó Diputados semanas atrás, lo que regresaría la iniciativa a esa cámara. En paralelo, la oposición se prepara para que el kirchnerismo convoque a una sesión para intentar, otra vez, nombrar jueces.

El debate de la reforma de la Ley Alquileres continuará desde las 15 en el plenario de las comisiones de Legislación General y de Presupuesto del Senado. A diferencia de la semana pasada, ya no participarán expositores ni representantes del sector inmobiliario o de asociaciones de inquilinos, y solo debatirán los senadores.

Entre el oficialismo, aliados de bloques provinciales e integrantes de la bancada Unidad Federal -que son en su mayoría legisladores que rompieron con el Frente de Todos- hay consenso general de que el proyecto que llegó de Diputados debe ser modificado. Donde faltaba acuerdo hasta ahora era en cómo debería ser modificado. Pero el Frente de Todos negociaba para llegar a un dictamen único con esos sectores.

Hace tres semanas, Diputados aprobó una reforma de la Ley de Alquileres que reducía a 2 años los plazos de los contratos de alquiler (que hoy la norma fija en 3 años) y establecía que las actualizaciones de los valores pudieran realizarse desde los 4 meses (y no obligatoriamente cada un año como ahora), a través de un mecanismo acordado entre las dos partes, sea por inflación, índice de salarios o variación de precios mayoristas que mide el Indec.

En principio, el oficialismo tenía la intención de modificar el texto para que los ajustes sean, por lo menos, semestrales, y que solo puedan fijarse en base a la evolución de los salarios, que suele ser menor al promedio de inflación, entre otros cambios, aunque existían diferencias dentro del propio Frente de Todos y la postura de algunos aliados.

Por otra parte, en Juntos por el Cambio hay un consenso bastante amplio de que la modificación de la Ley de Alquileres no mejorará sustancialmente la situación de los inquilinos. Los valores seguirán siendo altos porque la inflación -que hoy marcaría un nuevo récord en tres décadas- es elevadísima. A lo sumo, podría hacer aparecer algo más de oferta, que hoy es casi nula.

Pero, sobre todo, en la coalición opositora creen que, sin mayorías para derogar la ley, el debate inconcluso de la reforma no hace otra cosa que paralizar aún más el mercado inmobiliario, donde no se sabe si las reglas cambiarán finalmente o no. Con el argumento de evitar mayores dilaciones, JxC emitiría un dictamen, en minoría, sin cambios sobre el proyecto que llegó de Diputados.

Introducir cambios al texto y aprobarlo eventualmente en el recinto del Senado, implicaría regresar el proyecto de nuevo a la Cámara de Diputados, que tendrá que volver a tratarlo en una sesión: como el oficialismo no conseguiría una mayoría de dos tercios en la Cámara Alta, la Cámara Baja solo necesitaría mayoría simple para ratificar el texto original.

El problema es que la reforma ya había sido aprobada con los números justos y sin demasiado convencimiento entre los bloques opositores, y, en plena campaña electoral, nadie puede asegurar -en ninguna de las cámaras- que no vaya a terminar paralizada hasta después de las elecciones. En cualquier caso, se demorará.

Si la reforma recibiera este miércoles dictamen o, más bien, dictámenes, ya quedaría en condiciones de pasar al recinto la semana próxima. Y ahí, por otra parte, se suma otra disputa que genera tensiones entre el oficialismo y la oposición.