Cumbre de Davos | Fuerte mensaje de Milei a la elite empresaria: “El Estado no es la solución, es el problema mismo”

El Presidente remarcó en su discurso que Occidente se encuentra “en peligro” y apuntó contra los gobiernos que pregonan la justicia social; “El mundo está en su mejor momento”, aseguró.

Ante la elite mundial que tiene cita en la cumbre de Davos, el libertario Javier Milei dio este miércoles su primer discurso en este encuentro y a su vez como presidente de la Argentina fuera del país. En su intervención el mandatario de La Libertad Avanza (LLA) hizo una férrea defensa del capitalismo de libre empresa y advirtió que Occidente “está en peligro” por el avance del socialismo, sobre todo en sectores del establishment económico y en la dirigencia. Con matices en su voz durante sus palabras, Milei además remarcó que “el socialismo es un modelo empobrecedor que fracasó” y envió un fuerte mensaje a los empresarios. “El Estado no es la solución, es el problema mismo”, les dijo, corrido del libreto que tenía establecido y que leyó en los demás tramos.

La alocución del mandatario tuvo primero una cálida recibida del titular ejecutivo del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, quien no solo lo felicitó al dirigente por la elección sino también a su hermana, Karina Milei, actual secretaria general de la Presidencia, por “manejar” la campaña. “Introdujiste un nuevo espíritu para la Argentina haciendo que esté más relacionada a la libertad de empresa. Estamos esperando escucharte”, le dijo Schwab al Presidente, que se acercó al estrado.

“El socialismo es un fenómeno empobrecedor que fracasó en todos los países”

Antes de comenzar, el líder libertario se colocó sus tradicionales lentes redondos, que también utilizó en los debates presidenciales y cuando salió victorioso en los comicios. Y apenas arrancó advirtió: “Hoy estoy acá para decirles que Occidente está en peligro porque aquellos que supuestamente deben defender los valores se encuentran cooptados por una visión del mundo que inexorablemente conduce al socialismo y a la pobreza”.

En ese sentido consideró que los líderes mundiales abandonaron las ideas de la libertad para volcarse a distintas versiones del colectivismo -una dicotomía que atravesó toda su presentación- y entendió que algunos lo hacen por deseos de querer ayudar al prójimo mientras que otros, por intentar “pertenecer a una casta privilegiada”.

“Nosotros estamos para decirles que los experimentos colectivistas nunca son la solución a los problemas de los ciudadanos, sino que son su causa. Créanme, nadie mejor que nosotros para dar testimonio de estas cuestiones”, indicó. Luego hizo un repaso histórico para justificar que el capitalismo de libre empresa terminó desde 1800 hasta estos días con el 90% de la pobreza en el mundo. “La conclusión: lejos de ser la causa, el capitalismo de libre empresa es la única herramienta para terminar con el hambre, la pobreza y la indigencia. La evidencia es incuestionable”, resumió.

Entonces Milei arremetió contra la izquierda por cuestionar este modelo y por considerarlo injusto. “Dicen que es malo porque es individualista; y el colectivismo bueno porque es altruista, con la ajena, y bregan por la justicia social”, comentó, en un paralelismo con ideas que ya mostró a nivel local desde la campaña hasta sus primeros días en el Ejecutivo.

Aseguró también que el colectivismo es una “idea violenta” porque el Estado bajo este marco se financia a través de impuestos que se cobran de manera coactiva. “¿O acaso alguno puede decir que los paga de manera voluntaria? El Estado se financia a través de la coacción y, a mayor carga, mayor coacción y menor libertad”, dijo para interpelar al auditorio, pese a que en esta primera etapa de gobierno y anclado en la emergencia aumentó cargas tributarias.

“¿Cómo puede ser que desde la academia se demonice un sistema económico que ha sacado de la pobreza a la población mundial, que es justo y moralmente superior? Gracias al capitalismo el mundo se encuentra en su mejor momento. No hubo nunca un momento de mayor prosperidad. El mundo es más libre, más rico, más pacífico y más próspero”, reflexionó.

Después siguió con comparaciones entre países libres y reprimidos, citó la tradicional frase sobre qué es el liberalismo de su máximo exponente, Alberto Benegas Lynch (hijo), y aseguró que “un empresario exitoso es un héroe”.

Entre todos esos elogios al capitalismo, retomó su idea de que Occidente está en peligro y justificó su afirmación en lo siguiente: “Aquellos países que deberíamos defender el libre mercado y sectores del establishment -algunos por errores y otros por ambición de poder- están socavando los fundamentos, abriendo las puertas al socialismo, condenándonos a la pobreza. Nunca debe olvidarse que el socialismo es un fenómeno empobrecedor que fracasó en todos los países y además asesinó a más de 100 millones de seres humanos”.

Con fuertes cuestionamientos a los pensadores neoclásicos y a la introducción de regulaciones en la economía, remarcó que no existe un “fallo del mercado” y que eso solo es posible si hay intervención estatal en la economía. “Economistas neoclásicos, salgan de la caja. Cuando el modelo falla, no hay que enojarse con la realidad, hay que cambiar el modelo”, marcó, para culparlos por abrirle la puerta al socialismo. “Frente a la demostración teórica de que la intervención del Estado es perjudicial, la solución que propondrán los colectivistas no es mayor libertad, sino mayor regulación hasta que seamos más pobres y todo dependa de un burócrata sentado en una oficina de lujo”, se quejó.

Contra el feminismo y el cambio climático

En su alocución de media hora, el Presidente también culpó al socialismo por fogonear una “pelea ridícula entre el hombre y la mujer” y ahondó para arremeter contra los movimientos feministas: “El libertarismo ya establece la igualdad entre los sexos, todos tenemos los mismos derechos otorgados por el creador. Lo único que devino en esta agenda del feminismo radical es en mayor intervención del Estado para entorpecer el crecimiento económico, darle el trabajo a burócratas que no aportaron nada a la sociedad, sea en formato del Ministerio de la Mujer y organismos internacionales dedicados a promover esta agenda”. En ese punto su discurso fue consonante con su gestión, ya que una de las primeras medidas que tomó fue eliminar esa cartera que estuvo a cargo de Ayelén Mazzina hasta el desembarco libertario.