La Casa Rosada le advirtió a los gobernadores que “si no hay ley ómnibus, no se toca Ganancias“

En un contexto de debilidad parlamentaria, el Gobierno busca estrategias para persuadir a la oposición y, especialmente, a los gobernadores. Además de intensificar el enfrentamiento para incentivar que el sector más dialoguista dentro de la oposición se distancie del kirchnerismo y la izquierda, el oficialismo reitera un mensaje directo a los gobernadores, peronistas, de partidos provinciales o pertenecientes a lo que fue Juntos por el Cambio: “Si no hay Ley Ómnibus, no se toca Ganancias, no se arregla lo que le votaron a (Sergio) Massa para la campaña”.

El presidente Javier Milei ya había reforzado este mensaje durante encuentros con gobernadores y otros diálogos informales en diciembre, enfatizando que la ayuda financiera a las provincias estará sujeta a condiciones políticas. En concreto, el razonamiento del gobierno sostiene que “sería naif darles esa ayuda antes de que salga Ganancias. No se trata de un chantaje, es parte de una negociación política”. 

Asimismo, teniendo en cuenta la urgencia de fondos frescos para los gobernadores, Milei le pidió a Francos que aclarara que no estaba dispuesto a prorrogar las sesiones extraordinarias durante febrero si durante el plazo inicial no había un gesto de “buena voluntad” política del Congreso. “Si no se aprueba en Diputados antes, no vamos a pedir que se siga debatiendo indefinidamente. Y Ganancias va a tener que esperar”, indican desde el entorno presidencial.

Según trascendió, en las últimas horas, Milei habría renovado su advertencia. “El ajuste mayor no va a ser para la gente, el ajuste mayor será para las provincias: vamos a ir a un esquema de transferencias cero”, puntualizó en privado, ante sus colaboradores. Este mensaje se presenta como una medida más compleja para los gobernadores ya que, para tomar dimensión del conflicto, las transferencias discrecionales rondaron los 2 billones de pesos durante 2023.

Se proyecta que este posible ajuste afectaría programas de obras con participación nacional, el Fondo Nacional de Incentivo Docente y diversos programas de asistencia financiera a las provincias. El Fondo de Fortalecimiento Fiscal de la Provincia de Buenos Aires, con el que Alberto Fernández auxilió a Axel Kicillof y castigó a Horacio Rodríguez Larreta, es uno de ellos.

En Casa Rosada, aunque se muestra optimismo sobre la resolución de las negociaciones, se evalúan alternativas en caso de no alcanzar acuerdos.

La preocupación entre los gobernadores es generalizada, ya que la suba de Ganancias dispuesta por Massa representó una resignación de fondos que giraban en torno al 1% del PBI. Para algunos distritos, con pocos recursos, implican casi dos meses de pago de sueldos a los estatales. Ante esta situación, algunos gobernadores evalúan la emisión de cuasimonedas, siguiendo el ejemplo de Ricardo Quintela en La Rioja.

“Está claro que esto no va a hacer que Kicillof le diga a La Cámpora que vote la ley, pero hay peronistas razonables que pueden jugar un papel importante. Lo mismo que el radicalismo y los del PRO. Ellos tienen que hacer su parte”, señala un dirigente del oficialismo que participa de las negociaciones. Y concluye: “Si se aprueba, al día siguiente mandamos el proyecto (de Ganancias) al Congreso”.